Súper Mário
#9 | Para afrontar el torneo Apertura 2004, López sorprendió con una incorporación rutilante: Mário Jardel Almeida Ribeiro, un 9 que supo ser el máximo goleador europeo. No resultó como se esperaba.

Hace un tiempo, Acuña me mostraba lista de los ganadores de la Bota de Oro europea, en la cual se notaba claramente que hay más de una década (entre las temporadas 2007/08 y 2018/19) con una hegemonía casi absoluta de la dupla Messi–Cristiano Ronaldo, a excepción de alguna temporada donde se filtra Luis Suárez. Pero si uno mira un poco mas atrás, aparecen otros nombres dominantes. En 1996/97, la bota de oro fue para el Gordo Ronaldo y la de plata para Mário Jardel. En la temporada 1998/99, Mário Jardel recibió la de oro. En 1999/00, Kevin Phillips resultó el ganador y de nuevo aparece Jardel en segundo lugar. En 2001/02, otra vez Jardel se alzó con la bota de oro.
En 2004, a los 30 años, Mário Jardel es contratado por Newell’s.
Al día de hoy, en cualquier conversación de leprosos —como ocurrió en un asado al que fui gentilmente invitado por la Peña Maxi Rodríguez— es frecuente recordar esa contratación como la peor de los últimos cincuenta años. Ni siquiera es eclipsada por el fallido pase de Valderrama o la excéntrica experiencia con Ernest Mtawalli.
Mário Jardel de Almeida Ribeiro tuvo una aparición fulgurante en Vasco da Gama a principios de los ’90, luego pasó a Gremio de Porto Alegre, donde permaneció hasta 1996. De físico exuberante, potente remate de zurda y cabezazo demoledor, fue campeón y goleador en la Copa Libertadores de 1995.
Su carrera en Portugal —primero, cuatro años en el Porto, y luego dos en el Sporting de Lisboa— tuvo números de asombro: bordeó en todas las temporadas el promedio de un gol por partido. Algo pareció ocurrió en su breve paso por el Galatasaray de Turquía.
Sin embargo, nunca tuvo la oportunidad de acceder a un club de primera línea en Europa, su pase al Inter de Milán se cayó por detalles en varias ocasiones. Tampoco tuvo suerte con la selección brasilera, en forma incomprensible Scolari lo dejó afuera del plantel de Japón-Corea 2002 cuando pasaba por su apogeo goleador (los titulares eran Ronaldo y Rivaldo, eventualmente Denilson y Ronaldinho, pero también estuvieron Edilson y Luizao, dos futbolistas apenas discretos que jugaban en el medio local).
En forma subrepticia, como todo lo que ocurría en Newell’s por aquellos años, Jardel llegó a menos de dos semanas del comienzo del Torneo Apertura 2004. A pesar de todas las consideraciones iniciales —había jugado solamente tres partidos en el primer semestre en el Ancona italiano—, se metió entre los once titulares de la primera fecha.
Pero ese partido del 15 de agosto de 2004 no era la primera vez que pisaba el césped del Parque; formando parte del Vasco da Gama, ya había estado en un partido amistoso que se jugó el 26 de enero de 1994. Esa noche, Jardel protagonizó una secuencia muy recordada: salió a la cancha con una cámara para sacarse una foto con Maradona. Esa foto, de conservarse en alguna vitrina, es testimonio del último partido de Diego en Newell’s.
Ese primer partido contra Vélez tuvo un efecto devastador, lo que mostró Jardel en cancha no pudo ser peor. Visiblemente fuera de línea, se mostró como si hubiera sido un futbolista retirado hace muchos años convidado a un partido homenaje, o incluso un vendedor de empanadas turcas devenido jugador a último momento. Para peor, en la única opción de gol que tuvo, quedó frente al arco del Hipódromo y prácticamente le pifió, el tiro mordido se fue a varios metros del palo izquierdo. El arquero Sessa, en otra recordada imagen, se mofó de él dibujándole la forma de un arco en el aire. Se retiró de la cancha a diez minutos del final, reemplazado por Marcelo Penta y abucheado por todo el estadio (no ayudaba mucho que estuviéramos perdiendo 1 a 0 sin atenuantes).
Esa tarde, Newell’s tuvo cuatro debuts entre los titulares, por un lado, Mário Jardel y Pedro Aguirrez, por el otro, Justo Villar y Rubén Capria. La formación inicial fue: Villar, Aguirrez, Seba Domínguez y el Colo Ré, Luciano Vella, Belluschi, Marino y Hugo Iriarte, el Mago Capria, Manso y Jardel.

Dado su desempeño, no fue raro que en la segunda fecha saliera del equipo. Igualmente, tuvo una visión privilegiada del triunfo en el clásico desde el banco de suplentes.
Por la tercera fecha entró en los últimos veinte minutos en el laborioso triunfo frente a Huracán de Tres Arroyos (gol de Marino a los 90’) pero no aportó casi nada. En la cuarta, para el empate 0-0 con Colón (la infausta noche de la rotura de ligamentos de Damián Manso), no estuvo entre los convocados.
En cambio, sí participó en la quinta fecha, en el empate 1-1 contra Banfield. Entró a los 20’ del segundo tiempo para acompañar en el ataque a Ariel Ortega en el primer partido del Burrito en Newell’s. Faltando poco para el final, consiguió cabecear en un córner, pero la pelota se fue desviada.
La actuación de Jardel en ese partido colmó la paciencia del Tolo Gallego, quien lo desafectó del plantel de primera y lo mandó a entrenar con las divisiones menores. En esa época, la tercera jugaba como preliminar de la primera división, así que no faltaban hinchas que se iban temprano para verlo jugar. Algunos de ellos decían que los compañeros no eran del todo solidarios con el goleador brasilero.
Promediando el campeonato, el equipo de primera peleaba en la zona alta de la tabla pero tenía problemas para convertir goles. Hubo quienes pensaron que Jardel merecía otra oportunidad e iniciaron una campaña para propiciar su regreso al equipo. El entrenador fue inflexible —incluso respondía en las conferencias de prensa con cierta ironía— y confió en los juveniles Scocco y Borghello. Gallego ganó la pulseada, el equipo fue campeón y nadie volvió a pedir a Super Mário.
Al final del torneo se desvinculó de Newell’s para continuar su carrera en el Alavés, más tarde pasó por el Goiás, por el Beira-Mar portugués, el Anorthosis de Chipre, el Newcastle United Jets de Australia, algunos equipos brasileros de segunda división, el Cherno More de Bulgaria y se retiraría en el Al-Taawon de Arabia Saudita.
A pesar de su escaso suceso futbolístico en Newell’s, Mário Jardel puede decir —y no miente— que se fue campeón, que estuvo en último partido de Diego y también en el primero de Ariel Ortega, Justo Villar y el Mago Capria.
La última noticia suya que llegó al Parque fue en 2009, a poco de producirse el cambio de comisión directiva en el club luego de los catorce años de Eduardo López, cuando Súper Mário realizó un reclamo por salarios impagos durante su permanencia en el club.
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PD 2: ¡Hubo más noticias de Súper Mario! En 2014, ya retirado del fútbol, Jardel fue elegido diputado regional en el estado brasileño de Río Grande do Sul por el Partido Social Democrático (PSD), pero fue destituido en noviembre de 2015 , acusado de apropiación de la mitad del salario de algunos de los trabajadores de su gabinete, de la contratación ficticia de empleados y del cobro de dietas por viajes particulares y por el uso de su vehículo. “Existe una estructura criminal instalada en la Asamblea Legislativa de Río Grande do Sul, en la que el diputado regional Mario Jardel Almeida Ribeiro figura como principal beneficiario”, señaló la Fiscalía en su momento.
PD 3: En 2022, ya retirado del fútbol y la política, Jardel participó del Gran Hermano Famosos en Portugal.







