Juan Esnáider
#18 | Luego del paso paupérrimo de Mario Jardel en el Apertura 2004, al torneo siguiente, ya campeones, López volvió a insistir con un 9 de renombre internacional. Tampoco funcionó.
A comienzos de la temporada 2005 veníamos dulces, el Torneo Clausura comenzaba cuando todavía no se habían cumplidos dos meses de la fiesta con 40.000 leprosos en Avellaneda. En esa época, los planteles casi no se modificaban en los recesos de verano; en nuestro caso solamente se había ido Sebastián Domínguez del equipo campeón (además de la lógica desvinculación de Jardel y algunos otros paquetes que se fueron depurando solos). Como refuerzo llegó un jugador con gran trayectoria en Europa y pasado en seleccionados nacionales: Juan Eduardo Esnáider.
Si bien no había tenido gran desempeño en los últimos clubes por donde había pasado, era un jugador que llegaba con 31 años, una edad a la que en general se combinan plenitud física con madurez, que en este caso además podría exhibir la experiencia de haber jugado con los mejores y una indudable jerarquía técnica. Además, llegaba para integrarse a un equipo que venía afianzado y no costaba mucho imaginárselo aportando aplomo y potencia en los últimos metros (los delanteros que habían quedado eran los entonces juveniles Scocco, Borghello y Steinert.
El marplatense Juan Esnáider debutó en Ferro en 1990, pero se hizo conocido para el gran público por su actuación en el Sudamericano Sub 20 jugado en el febrero de 1991 en Venezuela. Fue la gran figura argentina (equipo dirigido por Mostaza Merlo en el que jugaban, entre otros, Mauricio Pochettino, que era el capitán, y el Chelo Delgado) y goleador del campeonato.

El equipo se clasificó para el mundial de esa categoría que se disputaría ese mismo año en Portugal. Pero ahí las cosas no salieron del todo bien. El cuadro de Merlo, que había generado gran expectativa porque se habían sumado Diego Cocca, Mauricio Pellegrino, el Cabezón Marini, Huguito Morales, Christian Bassedas y el Rulo París, perdió en su presentación contra Corea y tuvo que jugarse la clasificación en la segunda fecha contra el seleccionado local. El partido terminó 3-0 a favor de Portugal y derivó en una gresca generalizada, los argentinos vieron tres tarjetas rojas, el tercero fue Esnáider por una infracción artera a un rival y un posterior intento de cabezazo al árbitro. La selección argentina fue suspendida por el siguiente mundial Sub 20 y Esnáider por un año, lo cual también le impidió ser convocado a la selección mayor.
Sin embargo, su desempeño en juveniles le valió la contratación por parte del Real Madrid, con lo cual inició una fructífera carrera en España. Además del Madrid, jugó con gran suceso para el Zaragoza, para el Atlético de Madrid y para el Espanyol de Barcelona. Además, pasó por la Juventus de Turín, por el Porto, y también tuvo un paso por River Plate en Argentina. No obstante su exitosa trayectoria, de tanto en tanto se le saltaba la cadena y se comía alguna expulsión que lo dejaba afuera por varias fechas.
Como ya sabíamos, porque el fixture era un espejo del último torneo, nos tocaba debutar como visitantes de Vélez Sarsfield. El equipo, que luego de la desvinculación del Tolo Gallego había quedado —una decisión difícil de explicar— en manos de Arsenio Ribeca, salió a la cancha con Villar, Vella, Spolli, Maidana y el Colo Ré, Belluschi, el Pepi Zapata, Rosada y Penta, el Mago Capria y Ariel Ortega (que por ese entonces tenía 30 años). Fue 0 a 0 y Esnáider entró en el último cuarto de hora en reemplazo de Capria.
Por la segunda fecha, primer partido en casa luego del campeonato, jugamos el clásico y empatamos 0 a 0. Tuvimos todo para ganar, pero el azar quiso que el tiro del Billy Rodas pegara en el travesaño. Esnáider entró nuevamente por el Mago Capria a mediados del segundo tiempo.

En la tercera fecha llegaría el primer gol de Esnáider. Fue en el partido con Huracán de Tres Arroyos, club que jugaba por primera vez en la historia un partido de primera división en su propio estadio, el Roberto Lorenzo Bottino (hasta ese momento había hecho de local en Mar del Plata). Nos pusimos al frente de entrada con un gol del Pepi Zapata y lo definimos a diez del final por Esnáider que había entrado por Nacho Scocco.
Lamentablemente, en la fecha siguiente retrocedería un escalón, porque marcó el gol en contra con el cual Colón nos empató un partido que teníamos ganado. Nosotros veníamos a paso firme en el campeonato y nos pusimos adelante con un golazo de Belluschi luego de un pase brillante del Burrito Ortega. Colón había llegado al partido habiendo perdido todo lo que había jugado, sin técnico y con los jugadores amenazados por su propia hinchada, sólo faltaba hacer la cuenta final de por cuantos goles perdía. Sin embargo, a quince minutos del final y cinco después de haber entrado, Esnáider —sin rivales a la vista— peinó un córner de Giovanni Hernández y la mandó al fondo del arco del Hipódromo.
Por la sexta fecha jugó el segundo tiempo del 1 a 1 en casa contra Argentinos, por la octava vería desde el banco la remontada épica contra River, cuando arrancamos 2 a 0 abajo y terminamos ganando 4 a 2 y por la novena entraría un ratito en la insólita derrota con Estudiantes en 57 y 1 por 3 a 2 luego de ir dos goles arriba.
Recién a partir de la décima fecha tuvo la oportunidad de ser titular por tres partidos: en el empate en cero con Arsenal como locales, el empate en tres con Racing allá, y la derrota 2 a 0 con Quilmes en el sur. Más allá del nulo aporte de Esnáider, habrá que concederle que jugaba en un equipo desmotivado, manejado con escasa autoridad y menos pericia por un empleado de tercera línea del club, que solamente transcurría el campeonato sin ningún tipo de aspiraciones.
En los siguientes cinco partidos estuvo fuera del equipo y volvió a entrar por la última fecha a poco del final en el juego con Gimnasia en el bosque, justo a tiempo para ver el gol de Licht con que nos ganaron 1 a 0.
Esos serían sus últimos minutos en el fútbol, terminó el partido y colgó los botines. Visto a la distancia, debió hacerlo al menos seis meses antes.
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PD: Los arrebatos emocionales y la inconducta de Esnáider, además de privarle una trayectoria en la selección argentina más a tono con su talento, también privaron a Diego Latorre de jugar en el Real Madrid. Lo contó el propio Latorre en la transmisión de la final de la Champions League 2024 entre Real Madrid y Borussia Dortmund y en esta entrevista que le hizo Javier Acuña en la revista española Jot Down Sport:
Valdano me quiso llevar, pero justo Esnáider volvió del préstamo de Zaragoza porque se peleó con Víctor Fernández, con el técnico. Se pelearon a trompadas y se tuvo que ir de Zaragoza, entonces el Real Madrid lo incorporó de nuevo y lo mío se frustró. Pero creo que jugué mejor ese año en Tenerife que cualquier año mío en Boca.




