Quo vadis, Newell's
#19 | Este texto originalmente fue concebido en febrero de este año, cuando el panorama era bien negro. Para su publicación en mayo tuvo algunos ajustes y actualizaciones, pero el espíritu es similar.
En mil nueve ochenta y pico la revista El Gráfico titulaba un reportaje a Menotti “Quo vadis, Boca”, donde el Flaco analizaba el inexplicable continuo fracaso de los bosteros. Hoy la pregunta vale para la lepra, Quo vadis Newell’s, porque hace un tiempo demasiado largo que no sabemos a donde vamos y ya lo hemos probado casi todo.
Twitter es una mierda, todo el mundo lo sabe, tal vez porque logra condensar en muy pocos caracteres la estupidez humana, que se potencia aún más en asuntos de fútbol. Gran parte de mi tiempo en la red lo dedico a leer comentarios acerca de nuestro club y no encuentro cosas muy distintas de las que siempre escuché en la cancha o en la calle pero sintetizadas, las mismas estupideces de siempre pero en píldoras concentradas en forma de verdad absoluta. Recuerdo en la época del Profe Castelli, en mi primera experiencia en la pelea por la permanencia, a un plateista vecino gritar desaforado “¡Castelli, pone a los pibes, nos vamos a la B!” y, minutos después del ingreso de Hernán Franco y del hijo de Zulema (aka Quintanita), al mismo señor expresando su reclamo en un estremecedor “¡Con los pibes nos vamos a la B, Castelli!”.
La misma incoherencia continúa hoy en día y entiendo que no es exclusividad nuestra, pasará en todos los clubes, seguramente. El suplente siempre es mejor que el titular, el 4-4-2 es una mejor opción cuando se fracasa con linea de 3 y el Colorado Ramirez seguramente habrá aprendido a ponerse el botín izquierdo en el pie zurdo después de su paso por el Recife FC (y ahora que metió goles en tres partidos seguidos ya se convirtió en Van Basten). Por fiaca y por mi poco rigor por la información no buscaré las decenas de tuits que reclamaban la inmediata contratación de la pareja heterosexual Orsi-Gómez cuando dejaban Platense (“traiganlos ayer” es una expresión que usa en estos casos).

¿Pero acaso pretendo reclamarle coherencia y reflexión al hincha? Claro que no, el hincha está en todo su derecho a ejercer su incoherencia, a decir lo que se le cante, a pedir blanco y al minuto siguiente negro. Es su derecho, por eso está sentado en una platea o apretujado en una popular y no en un banco de suplentes o en el palco oficial. El gran problema, el que garantiza el fracaso, es cuando se empiezan a tomar decisiones pensando como hincha, o para dejar contento al hincha. Así se evitó varias veces la llegada de Alfredo Berti como técnico (hoy de presente exitoso en Independiente Rivadavia de Mendoza, donde los hinchas lo reverencian). Porque Berti, todos lo sabemos, chocó la Ferrari, perdió un campeonato que estaba servido en bandeja. Y acá quiero traer a consideración el otro elemento que me parece crucial y que transita todo el fútbol pero sobre todo nace en el periodismo deportivo: la explicación de la realidad a partir del resultado. Berti fracasó estrepitosamente en 2013, pero si tomamos ese único elemento como válido, ignorando toda otra evidencia o síntoma, Berti debió renunciar para siempre a la dirección técnica de cualquier equipo. Fracasó = no sirve más.
¿Pero flaco, vos me estas reivindicando a Berti? No señor, para nada: argumentar que Berti era la solución porque ganó el ascenso con Independiente Rivadavia y salió campeón de la Copa Argentina, después de la negativa de Newell’s, también es caer en ese reduccionismo al que se llega explicando las cosas con el diario del lunes. La contratación de Berti, Soso, Heinze o Bielsa debe estar basada en argumentos, en datos, en un análisis complejo de cientos de variables, con el dificilísimo objetivo de proyectar resultados futuros.
La gestión de un club, la conducción de un equipo de fútbol, es algo complejo con múltiples elementos, decisiones, situaciones, que deben resolverse con algún criterio. En la película Moneyball, el carilindo Bratt Pitt (“qué hacé’, Brad Pii”, grita Saborido en mi cabeza cada vez que escucho ese nombre) se enfrenta a la vieja manera de gestionar el deporte: a través del pálpito, de un inexplicable presentimiento que tienen “los que saben”. En contraposición el personaje de Brad (“haceme un hijo bien de a poco, Brad Pii”, dice ahora Saborido) propone un análisis que se apoye en evidencias, en datos. La película, basada en una historia real, cuenta como el beisbol y el resto de los deportes han cambiado de paradigma para construir proyectos en base a argumentos que los respalden, dejando de lado pálpitos y presentimientos.
Aunque hayamos encadenado seis partidos sin perder en el cierre del torneo que para nosotros ya terminó, lo concreto es que Newell’s anda cada vez peor (lo demuestra el hecho de que nunca pudimos clasificar entre los 8 primeros equipos de una zona de 15). Yo pensé que la salida de Astore bastaba para mejorar. Mi hincha espasmódico interno, aficionado a la regla de 3 simple, pensó que ese solo cambio haría mejorar las cosas, no por mi confianza en Boero sino porque no podían hacerse peor las cosas. Como es habitual en estos temas, estuve equivocado.
¿Es esta una nota a favor de la gestión de Sensini y Boero? Pero claro que no. Lo que pretendo es que nuestros dirigentes expliquen sus decisiones, porque lo que funciona son los proyectos a largo plazo y para confiar hay que entender los porqué. ¿Por qué eligieron inicialmente a la pareja heterosexual Orsi-Gómez? ¿Cuáles fueron los elementos que inclinaron la decisión? ¿No consideraron que Platense no es Newell’s? ¿Se analizó si el campeonato que consiguieron fue producto de un proceso o fue pura carambola derivada del formato de playoffs? ¿Qué criterios se tuvieron en cuenta a la hora de contratar los refuerzos? ¿Cuál era el presupuesto? ¿Cuáles eran las opciones? ¿En qué se basa la decisión actual de prescindir de un director deportivo y delegar la tarea de sumar nuevas incorporaciones en Kudelka?
En 1990, la comisión directiva encabezada por Mario García Eyrea tomó la decisión de darle el primer equipo al técnico de la Reserva, que tenía 34 años recién cumplidos. Algunos de sus dirigidos tenían su misma edad. En el debut le ganó a Platense, empató con Argentinos y perdió de local con Huracán. Esa tarde muchos insultaron a los dirigentes y pidieron la renuncia de Bielsa. La comisión directiva sabía a quien había elegido, tenía elementos para creer que esa situación se podía revertir. Hoy el estadio lleva su nombre.
También hay que decir que durante treinta años repetimos la fórmula mágica de poner a un técnico de inferiores para ver si salía otro Bielsa, ignorando todos los otros elementos. Incluso dejando pasar de largo a Vojvoda (y relegando a casi todo su equipo campeón de Reserva en 2016: Ezequiel Unsaín, Maximiliano Pollachi, Lisandro Martínez, Milton Valenzuela, Brian Rivero, Carlos Rotondi, Milton Treppo, Matías Tissera, más otros juveniles que ya alternaban en primera, como Franco Escobar, Jalil Elías o Héctor Fértoli).
De la misma forma que el que lee esto no comprende que se haya incluido Luciano en el equipo titular durante tanto tiempo, yo no logro entender por qué sigue jugando Salcedo. Es malísimo, hermano. Sale en la foto de todos los goles que nos hacen (o directamente se los hace él mismo), nunca el que que nos convierte no es el que tenía que marcar Salcedo. Realmente no lo entiendo. Pero yo no estoy toda la semana en Bella Vista, yo nunca hablé con Salcedo ni con el suplente de Salcedo. Puede ser que los entrenadores estén equivocados (ya sea la pareja heterosexual Orsi-Gómez o ahora Kudelka) pero lo más probable es que sepan más de fútbol que yo, porque a los 5 minutos voy a estar puteando al reemplazante de Salcedo sin importarme el mañana.
Este texto fue escrito originalmente en febrero de 2026 cuando el destino de Orsi-Gómez estaba casi resuelto. Al tomar el equipo Kudelka en las peores condiciones deportivas de la historia de nuestro club pensé: Frank Darío se enfrenta a la disyuntiva de ser nuestro Madelón o el nuevo Profe Castelli. Ahora que se está poniendo al frente de la contratación de refuerzos durante este receso, veo que eligió un nuevo camino: ser nuestro Quique Pettinari, el argentino que es igual a Brad Pitt.
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PD 1: Por si quieren escuchar los 12 minutos completos en los Orsi-Gómez hablaron de su paso por Newell’s en la entrevista que les realizaron el lunes 4 (y de la que solo circularon algunos recortes), acá va el enlace a la fuente directa:







