Pobre Keylor
#51 | Apertura 2025, fecha 4: Lo positivo es que al menos no fue Malcorra el que le metió el primer gol a Navas en el fútbol argentino.
A Newell’s le meten un gol y uno ya sabe que el partido terminó, que no hay forma de que podamos empatarlo. Es así. Y no se trata de este Newell’s en particular sino de Newell’s como concepto, claro que el estilo de Soso contribuye a la desesperanza. Recordábamos hace poco con Gustavo Báez que cuando vino Sebastián Méndez a mediados de 2024 nos atravesó a ambos un sentimiento similar de aceptación a partir del contexto: lo veíamos como la mejor opción posible entre los otros nombres que circulaban, como Pablo Lavallén, el regreso de Archu Sanguinetti o ¡Mariano Soso!
¿Por qué insiste con esa línea de 3 que no marca a nadie? ¿Por qué ubica por los costados a laterales volante sin oficio para la función? ¿Por qué el toquecito lento como única opción de juego? ¿No ve que cada partido es peor que el anterior? ¿Qué necesita para darse cuenta? En dos semanas ya jugamos cuatro partidos contra rivales accesibles y perdimos tres. Un solo gol hizo Newell’s en 360 minutos. ¿Hay que avisarle que en ocho días es el clásico?
Sabemos de su amor por el club, de su fanatismo, del desafío profesional que implica estar ocupando el lugar que siempre soñó, ¿así va a desaprovechar esta oportunidad única en su carrera, aferrado a un sistema que hace agua por todos lados, con jugadores que no coordinan movimientos entre sí y dejan huecos en cada metro de la cancha? Entiendo a los hinchas que insisten en que Newell’s tiene uno de los peores planteles del fútbol argentino, es comprensible ese juicio por la frustación de las derrotas. Pero no sé si es tan así: nos ganan equipos que tienen menos material que nosotros. Lo que dijimos después de la derrota contra Banfield, aplica también para la derrota contra Central Córdoba de Santiago del Estero:
Banfield nos ganó 3 a 0 con Facundo Sanguinetti, Ramiro Di Luciano, Alexis Maldonado, Joaquín Pombo, Mathias de Ritis, Martín Rio, Lautaro Ríos, Gerónimo Rivera, Agustín Alaniz, Tomas Adoryan y Tomás Nasif, todos jugadores de entre 21 y 24 años (excepto Maldonado, que tiene 27). ¿Cuánto menos material que Banfield tiene Newell’s? No son precisamente jugadores lo que nos falta. El problema está en otro lado.

Soso dixit
Otro aspecto que le juega en contra al pobre Soso es su manera afectada de hablar, lo vuelven un meme cada vez que pierde: “Me reconozco con un alto nivel de convicción, pero la derrota siempre duele y reparo mucho en las formas, soy el responsable de hacer un equipo más sólido y consistente, convivo con esa crítica interna”. No digo que el fútbol deba ser como lo vive Héctor Di Payaso en Fútbol o Muerte, pero tampoco es cuestión de usar un castellano neutro lleno de segundas palabras: componente en lugar de jugador, plantilla en lugar de plantel, encadenar pases en lugar de tocar. Es blanco fácil para el bullying.
Me detengo en este fragmento de su autocrítica posterior al partido en Santiago del Estero: “Considero que un entrenador es responsable de diseñar un plan de juego, de poner los mejores futbolistas y eso abre una crítica al entrenador. Soy autocrítico, también sabemos que las respuestas son colectivas, veremos qué capacidad tenemos para convertir un momento adverso en una situación más significativa para el hincha. Teníamos otra expectativa para este torneo”. La idea está bien, suena sinceramente compungido y no tiene miedo de mostrarse vulnerable, se nota que intenta no perder la calma mientras insiste en remarcar su responsabilidad por este mal presente y su vocación por revertirlo. En ese sentido es irreprochable, pero desbarranca cuando dice “una situación más significativa para el hincha”. ¿Qué significa más significativa? ¿A qué se está refiriendo? Hay palabras —adjetivos, sobre todo— que deschavan, que dejan en evidencia que uno empieza a hablar al pedo y se vuelve una caricatura de sí mismo.
No queremos ensañarnos con el entrenador, al contrario, deseamos que le vaya bien y que haga felices a todos los hinchas de Newell’s (un colectivo que lo incluye a él mismo). Eso implica que debe cambiar, barajar y dar de nuevo, tomar el toro por las astas, dar un golpe de timón, ponerse los pantalones largos, y todos los lugares comunes imaginables. Si no, su nombre será uno más entre los tantos que fueron dándole forma a esta mediocridad crónica.
El once inicial de la fecha 4: Central Córdoba 2 - Newell’s 0

PD 1: Lo mejor de la noche fueron los mensajes de wasap que me fue mandando Gustavo Báez durante el partido.
21.47: Hay que anotar esta murga en el carnaval, ahí puede andar.
21.59: Nunca pensé que diría esto, pero estoy extrañando el 4-3-3 del año pasado. Jamás imaginé que iríamos a algo peor.
22.04: “Yo traería un técnico cualquiera a condición de que firme un contrato que diga que nunca, bajo ninguna circunstancia, jugará con 4-3-3”. Este mensaje se lo mandé a mi amigo Petete en septiembre del año pasado.
PD 2: En realidad, lo mejor de la noche fue el rojinegro que se armó en la parrilla de mi amigo Kiti mientras se jugaba el partido. Lástima que no funcionó como cábala.
PD 3: Del gol anulado no diremos nada que ya no hayamos dicho: creíamos que Astore iba a garantizarse ciertos favores de la AFA en este año con elecciones en el club. Ni siquiera eso.
PD 4: Siguen cayendo refuerzos. Incorporamos a Víctor Cuesta como recambio de Luciano Lollo. Es positivo sumar un poco de juventud en el puesto: uno de 36 como alternativa de otro de 37. Finalmente, también trajimos al pelado paraguayo que juega de 9. Parece que cabecea muy bien. Ahora falta que consigamos uno que le ponga buenos centros.




