Dios nos odia
#97 | Apertura 2026, fecha 8. Es cierto que no hacemos mucho para que nos ayude, pero tampoco es cuestión de ensañarse. ¿Qué le costaba desplazar unos centímetros hacia adentro el tiro de Núñez?
Antes de que se sorteara el fixture de este campeonato, circulaba entre los hinchas de Newell’s el rumor, paranoico y verosímil, de que Belloso estaba operando con sus amigos de AFA para que le pusieran el clásico en la primera o segunda fecha, así nos agarraban con el equipo en formación, sin que nuestros nuevos jugadores se conocieran demasiado entre sí, circunstancia contrastante con la consolidación que tienen ellos. El sorteo finalmente dictaminó que nos enfrentaríamos en la fecha 8. No pudo salirles mejor: en la fecha 6 nos quedamos sin entrenadores, después de que no hubieran ganado un solo partido y que jamás se supiera a qué jugaba el equipo. A eso se suma que apenas uno de los diez refuerzos recién llegados estuvo a la altura (Walter Núñez); el resto no dio pie con bola o tuvo lesiones musculares que le impiden jugar (Matías Cóccaro), en una evidente mala praxis fisica del cuerpo técnico despedido. En la fecha 7, además, nos quedamos sin arquero y capitán. Es cierto que Gabriel Arias no venía agarrando una desde que se hizo cargo del arco de Newell’s, pero tampoco era cuestión de encadenar tantas desgracias en tan poco tiempo.
Llegamos al clásico con un nuevo entrenador, Frank Darío Kudelka, un viejo conocido que tuvo la valentía de agarrar un equipo en descomposición de un club en descomposición, sin referentes dentro ni fuera de la cancha. Seguramente, él sabe que es así (cualquiera que ve la situación con un poco de distancia se da cuenta), por eso es tan meritorio que haya aceptado el ofrecimiento de la comisión directiva y que haya querido debutar en este partido. Fue muy elocuente en la conferencia de prensa donde se presentó en sociedad, lo dijo bien clarito: “Yo no puedo darme el lujo de perder una oportunidad de dirigir el clásico”. Se jugó un pleno y no le salió.
Así y todo, como contra Estudiantes en el interinato fugaz de Bernardi, el primer tiempo fue decoroso. Dentro de sus limitaciones, el equipo compitió de igual a igual y tuvo las mejores ocasiones para ponerse en ventaja, no sólo con el tiro el palo de Núñez, también con una jugada suya un par de minutos antes, que pudo haber definido él pero decidió darle el pase al inoperante de Juan Ignacio Ramírez, que definió sobre el cuerpo del marcador.
Pongo pausa en el relato para pedirles que me hagan acordar de que vuelva sobre Ramírez más adelante. Ahora sigamos con la cronología lineal.
Perdón, antes, otra digresión:
Es pintoresca la frase de Bielsa que se transformó en bandera —“Lo único insustituible son los hinchas”—, fomenta el romanticismo y le asigna pureza a la pasión, pero yo preferiría que nos enfoquemos en tener buenos marcadores de punta, en algún volante creativo que haga jugar al equipo, y en un 9 que la meta, quisiera que esos jugadores se volvieran insustituibles. Si los responsables de gestionar eso me lo garantizaran, yo no tendría ningún problema en que me sustituyan por otro hincha.
Volvamos al partido.
Decíamos que, en el primer tiempo, el equipo fue competitivo y que pudo ponerse en ventaja. Pero no sucedió. Entonces nos pasó lo de siempre: en la primera llegada clara del rival, nos embocan y asunto terminado. Salvo que los otros sean muy boludos, no hay forma de que este Newell’s se reponga de un 1 a 0 en contra porque no tiene herramientas para asumir un protagonismo eficaz. La desventaja en el marcador pone de manifiesto la esterilidad creativa del equipo, una derivación del pésimo armado de plantel que llevaron adelante la comisión directiva y el director deportivo Roberto Sensini junto a Favio Orsi y Sergio Gómez.
Pongo pausa en el relato para pedirles que me hagan acordar de que vuelva sobre la comisión directiva más adelante. Ahora sigamos con la cronología lineal.
No, mejor no. Me acordé de que tenía que hablar de Juan Ignacio Ramírez. Lo único para cuestionarle a Frank Darío Kudelka es haberle dado la cinta de capitán a semejante apático. Es un 9 que no exige a sus marcadores, que no gana una sola pelota de cabeza, que no genera una sola falta, que pivotea mal, que llega tarde a los rebotes. Pido perdón a los lectores del Newellsletter por haber escrito esto hace dos años:
Es un 9 que se mueve con mucha suficiencia por todo el frente de ataque, sabe cuándo hay que picar al vacío, cuándo aguantar la pelota y cuándo rebotar enseguida, atributos que se suponen básicos para cualquier futbolista profesional que pretenda ganarse la vida como centrodelantero pero que no venían siendo usuales en nuestro primer equipo. Lo que hace en el segundo gol no lo veíamos desde el retiro de Nacho Scocco. Y no me refiero a la definición (un latigazo impecable) sino a la sutileza previa de acompañar el movimiento de los defensores dentro del área hasta detenerse de imprevisto y retroceder un paso para poder recibir sin marcas el centro atrás.
Ojo, a lo mejor el problema es el estilo de juego del equipo. Para jugar al pelotazo, hubiera sido preferible que pusieran guita en Cocoliso González, que era torpe con los pies pero con la cabeza ganaba todas.
Volvamos al partido.
Decíamos que a la primera llegada clara del rival nos embocan. Aunque tampoco fue una llegada tan clara, fue una sucesión de microdesgracias y torpezas que empezó con el entusiasmo de Valentino Acuña para ir a pelear una pelota sobre el lateral cerca del mediocampo con el 18 de Central —entusiasmo que fue reconocido con euforia desde las tribunas—, se la ganó y quiso tirarla larga para emprender un contragolpe, pero el 18 de Central se recuperó, lo desairó con el cuerpo y quedó de frente para reiniciar la jugada de ataque, ya sin oposición. Avanzó unos metros, tocó hacia adelante, hubo una serie de pases cortos al borde del área, la abrieron hacia la izquierda y tiraron el centro pasado, muy pasado, tan pasado que pareció salir de la cancha. Pero no quiero hacer foco en el VAR que no la revisó sino en los de Newell’s que estaban defendiendo. ¿Quién es el mejor jugador de Central, al que no le podés dar ni un centímetro de ventaja porque tiene una calidad técnica descomunal que le permite disimular una molestia física y resolver con altísima precisión en un segundo? Bueno, justo de Di María se les ocurre desentenderse. ¿Se puede ser tan paspado?
La foto deschava el corso a contramano en que es capaz de convertirse la defensa de Newell’s cuando se lo propone: hay cuatro jugadores de ellos en el área chica contra tres de los nuestros (más el arquero). ¡Y encima lo dejan solo a Di María! Como escribiera Enrique Santos Discépolo en el tango Martirio, increíblemente solo, pavorosamente solo, despiadadamente solo.
De los cuarenta minutos siguientes no tiene sentido hablar porque sería redundante con lo que venimos diciendo cada partido. Además, recordé que tengo que hablar de la comisión directiva. En menos de tres meses ya quedó claro que a Boero y compañía les quedó muy grande la gestión del fútbol. No supieron aprovechar el envión de confianza de la mayoría que los votó y administraron muy mal la urgencia, repitiendo los mismos errores de las gestiones anteriores. Lo que estamos viviendo es la debacle deportiva más anunciada de la historia. Pareciera que ni el desastre del año pasado nos hizo tomar conciencia de que había que hacer las cosas de otra manera. Las elecciones de diciembre fueron una posibilidad desperdiciada por la mezquindad y el chiquitaje dirigencial, que llevó a que se presentaran ¡4 listas diferentes! Totalmente al pedo. ¿No sería un buen gesto que renuncie la actual comisión y reseteen todo con un nuevo llamado a elecciones, que entre todos armen una lista de unidad con algún candidato a presidente que cuente con pleno consenso (un Bernardi, un Vivas, un Maxi) y empiecen a refundar el club? ¿No les da envidia el modo en que se maneja Lanús?
Si no hay un cambio drástico de rumbo, nos espera el peor final posible. Miren que sacamos dos de veinticuatro y ya estamos treinta de treinta.
El once inicial de la fecha 8: Newell’s 0 - Rosario Central 2

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Dios no existe y, si existiera, es un hijo de mil putas
Otra vez coincidimos. Mas aun, sin objetar el nombramiento porq no conozco las personalidades, creo q nombrar capitán a Ramírez es otra muestra de la decadencia de NOB, porq no tiene ni la antiguedad, ni los antecedentes, ni la historia como para serlo. La CD debe pegar un cambio urgente, en su propio interés inclusive, no puede quedarse encerrada y debe abrirse a las otras listas y aceptar su aporte. Entablar publicamente un diálogo unificados. Cuanto mas se demore, peor va a ser, para NOB y para la CD. Haciendo numeros (en línea con los q hiciste en el último letter), para lograr un promedio q nos saque del descenso, en este campeonato había q sacar mas o menos 44 puntos. Tenemos 2. Significa q en lo q falta podemos perder solo 4 partidos. Misión imposible visto lo visto